INSTRUCCIONES PARA LA ESCUELA DE PADRES

Programa ESCUELA DE PADRES virtual

https://www.youtube.com/watch?v=sC2yZjs6Nps   Estimado padre de familia Ha ingresado usted al blog de: ESCUELA DE PADRES VIRTUAL Por. Oscar ...

jueves, 3 de septiembre de 2020

EL CASTIGO FISICO A LOS HIJOS

 

TEMA:

            El castigo físico a los hijos.

           

OBJETIVOS:

-       Reflexionar sobre las consecuencias funestas del maltrato físico.

-       Tomar conciencia de iniciar un proceso de cambio ante la violencia hacia los hijos.

-       Iniciar el acercamiento entre los padres e hijos a través del diálogo amoroso.

 

DESCRIPCIÓN:

 

            A partir de un pensamiento, cuestionar a los padres de familia que incluyen el castigo físico como norma de corrección a los hijos, para que cambien y busquen alternativas de diálogo y comunicación para una formación sana.

PROCEDIMIENTOS:

 

  1. Leer el texto: «Papá no me pegues» 

 Responder:

 

-       ¿Cómo se sintió al leer el texto?

-       ¿Qué piensa acerca de los padres que golpean a sus hijos?

-       ¿Qué piensa del maltrato verbal que muchos padres ejercen sobre sus hijos?

-       ¿Qué le respondería al Papá que afirma: «En mis tiempos nos golpeaban, nos molían a palos y no estoy traumatizado; son los psicólogos quienes han afectado a los chicos»?

  1. Comente las enseñanzas que le dejó este ejercicio.

 

  1. Conclusiones:

 

«Papá, no me pegues»

 

Papá:

Tus golpes no sólo hieren mi cuerpo…

¡golpean mi corazón!

me hacen duro y rebelde,

terco, torpe y agresivo.

Tus golpes me hacen sentir miserable,

pequeño e indigno de ti… mi héroe.

Tus golpes me llenan de amargura,

bloquean mi capacidad de amar,

acrecientan mis temores y

nace y crece en mi odio.

Papi, tus golpes me alejan de ti,

me enseñan a mentir,

cortan mi iniciativa y creatividad,

mi alegría y mi espontaneidad.

 

No me golpees más…

Soy débil e indefenso ante tu fuerza;

Tus golpes enlutan mi camino,

Y sobre todo, endurecen mi alma.

La fuerza de tu razón es superior

a la fuerza de tus golpes;

sí no te entiendo hoy

¡pronto lo haré!

Si eres justo e insistes en explicarme…

Más poderosos que tus golpes,

Más efectivos y grandiosos

son tu afecto, tus caricias, tus palabras.

Papi, tu grandeza no está

en el poder de tu fuerza física

tú., mi héroe, eres mucho más

cuando necesitas de ella para guiarme…

Cesar Augusto Muñoz E.

 

La risa es la distancia más corta entre dos personas.

Víctor Borge.

 

    

PISTAS PARA LA REFLEXIÓN:

-        Es necesario que los padres comprendan que castigar no siempre es golpear. Castigar efectivamente es aplicar una sanción que parte del conocimiento que la madre tenga del niño, privándole prudentemente de algo que a él le guste. Dosificando el castigo, y sobre todo, manteniendo la palabra. Cuando un padre no cumple lo que promete al hijo en materia de castigo, pierde validez su palabra ante él, y cuando el hijo «se sale de sus manos» tendrá que recurrir al maltrato verbal o físico.

-        El castigo físico deja heridas psicológicas que jamás nos abandonan: Inseguridad, timidez, resentimientos, falta de creatividad. Si a usted como hijo lo castigaron físicamente y no quedó traumatizado, piense por qué le tiembla la voz cuando tiene que hablar en público o al hablar con su jefe, o por qué a veces, en la noche experimenta temores nocturnos, o por qué no ha logrado el éxito deseado y merecido en la vida. No repita en sus hijos lo que hicieron con usted.

-        Recuerde que ser padre significa formar, y en esa tarea es necesario corregir a tiempo, pero sin gritos ni golpes. El padre debe hallarse en amor; ello no le impedirá corregir – no golpear- cuando su hijo lo necesita.          

 

 

 

 

 

 

 

CALIDAD DE TIEMPO PARA LOS HIJOS

 

TEMA:

            Calidad de tiempo para los hijos.

           

OBJETIVOS:

-       Reflexionar sobre la necesidad de dedicar tiempo a los hijos.

-       Tomar conciencia del compromiso del padre con sus hijos.

-       Invitar a los padres de familia a valorar más el contacto cercano y permanente con los hijos que entregar cosas materiales.

 

DESCRIPCIÓN:

 

            A partir de de un pensamiento – ilustrativo-, meditar sobre la importancia de sacar y dedicar tiempo de calidad a los hijos.             

PROCEDIMIENTOS:

 

  1. Entregar a cada participante el texto referido. 

 

  1. Leer en voz alta el material (Plenaria).

 

  1. Cada persona responde:

 

-       ¿Cómo se sintió?

-       Analice la siguiente afirmación y comente: «Es más importante la calidad de tiempo dedicado a los hijos que la cantidad».

-       ¿Qué significa dedicar tiempo a los hijos?

-       ¿Cree que «dar cantaleta a los hijos es dialogar con ellos».

-       ¿Qué piensa de los padres que, con sólo dar cosas, expresan el amor a sus hijos?

  1. Mencione tres enseñanzas que le deja este ejercicio.

 

  1. Conclusiones:

 

«- Papi, ¿cuánto ganas por hora?

 

-       No me molestes que estoy ocupado, responde el papá con dureza.

 

-       Papá, por favor, sólo dime ¿cuánto ganas por hora?

 

-       Ochocientos pesos, responde el papá con severidad.

 

-       Papá, ¿me podrías prestar cuatrocientos pesos?

 

-       Vete a dormir y no canses, dice el papá encolerizado.

 

Cae la noche. El papá medita y se siente culpable. Va al cuarto del pequeño y le dice en voz baja.

 

-       Aquí tienes el dinero que me pediste.

 

El niño da las gracias, mete su mano bajo la almohada y saca unos billetes.

 

-       Ahora ya completé el dinero, tengo ochocientos pesos.

 

-       Papi,  ¿me podrías vender una hora de tu tiempo?»

Autor Anónimo

       

     

PISTAS PARA LA REFLEXIÓN:

-        Un pensador norteamericano decía: «Ningún éxito en la vida puede compensar el fracaso de la vida familiar». Es necesario que los padres revalúen, si es más importante la fortuna y el dinero, o el tiempo dedicado con amor a dialogar y a interesarse auténticamente por los hijos.

-        Cuando se habla de «Tiempo» para los hijos, se corre el riesgo de pensar que se hace referencia sólo a la cantidad. Muchos padres permanecen con los hijos largas horas, pero carecen de un contacto íntimo, cercano y amoroso. Por eso mejor dedicar pocas horas o pocos minutos con calidad. El poco tiempo que tenga para darse a los hijos, que sea pletórico de interés y con un mar de amor.

-        Cuando los hijos hablan, pueden hacerlo motivados por una «pequeñez», desde nuestra óptica de adultos; sin embargo, a través de lo que nosotros consideramos pequeñeces, ellos desean acercarse a nosotros, sentir que tienen y cuentan con nosotros; y sobre todo, que los amamos.   

           

 

 

 

 

 

 

 

 

NO CREAR DEPENDENCIA EN LOS HIJOS

 

TEMA:

            No crear dependencia en los hijos.

           

OBJETIVOS:

-       Reflexionar acerca de lo que significa el amor de los hijos, no atendido como apego ni generador de dependencias.

-       Tomar conciencia de lo nocivo que resulta una relación simbiótica dependiente con los hijos.

-       Propiciar una actitud sana que prepare a los padres a asumir su papel de forma idónea.

 

DESCRIPCIÓN:

 

            A través de la lectura de un pensamiento de Khalil Gibrán, reflexionar sobre los elementos que deben caracterizar una relación madre-hijo-padre-hijo, que permita a los padres amar sin anular al hijo.              

PROCEDIMIENTOS:

 

1.       Leer el texto del pensamiento de Khalil Gibrán.  

 

2.      Responder:

 

-     ¿Qué quiere decir el poeta cuando expresa: «Vuestros hijos no son vuestros…, son los hijos y las hijas de la vida?   

-     ¿Cómo interpreta la frase: «Vienen a través de vosotros, pero no desde vosotros»?

-     ¿Qué significa la frase: «Y aunque estén con vosotros no os pertenecen»?

-     ¿Cómo interpreta la frase: «Podéis brindarles vuestro amor pero no vuestros pensamientos, porque ellos tienen sus propios pensamientos»?

-     ¿Qué significa la frase: «Sus almas habitan en la casa del mañana que vosotros no podéis ni aún en sueños visitar?

-     El autor utiliza el símil del «Arquero», el «Arco» y la «Flecha»; ¿quién es cada cual?

 

3.      Comente cinco enseñanzas que le deja este ejercicio.

 

4.      Conclusiones:

 

Niños

 

«Y una mujer que apretaba un niño contra su seno dijo:

“Háblanos de los niños’. Y él respondió:

“Vuestros hijos no son vuestros,

Son los hijos y las hijas de la Vida, deseosa de perpetuarse.

Vienen a través de vosotros, pero no desde vosotros.

Y aunque estén con vosotros, no os pertenecen.

Podéis brindarles vuestro amor, pero no vuestros pensamientos.

Porque ellos tienen sus propios pensamientos.

 Podéis acoger sus cuerpos, pero no sus almas.

Porque sus almas habitan en la casa del mañana, que vosotros podéis

visitar, ni aún en sueños.

Podéis esforzaos en ser como ellos, pero no pretendáis hacerlos como vosotros.

Porque la vida no retrocede ni se distrae con el ayer.

Vosotros sois el arco desde el que vuestros hijos como flechas vivientes,

son lanzados hacía adelante.

El arquero ve el blanco en la senda del infinito y os doblega con su poder para

que su flecha vaya veloz y lejana.

Dejad, alegremente, que la mano del Flechero os doblegue.

Aunque, así como él ama la flecha que vuela, así ama también el arco,

que es constante».

Tomado de: El profeta Khalil Gibrán.      

PISTAS PARA LA REFLEXIÓN:

-       Vale la pena analizar la información que los hijos son hijos de la vida y como ella necesitan fluir, crecer y correr con el ritmo que sólo la vida posee. Debemos, como padres, abandonar la actitud de posesión hacia los hijos. El amor que los padres deben dar a sus hijos deben permitirles crecer libremente, ser ellos, tomar su decisiones, hacerlos independientes y no formarlos para la dependencia.

-       La relación, por lo tanto, que se debe construir con los hijos desde el principio, debe estar llena de posibilidades de libertada y crecimiento. Nuestra misión como padres debe tender a que puedan defenderse sin nosotros. Debemos educar hijos, no para que nos den, sino para que nunca nos pidan. Evitar la actitud de formar hijos «alcancías», de donde esperamos recoger frutos en el futuro.

-       Prepararse para que los hijos formen su propio pensamiento, su propia personalidad, y desarrollen sus vidas, es obrar respetando las leyes de la vida, la cual no nos pertenecen como padres; sólo somos instrumentos de la divinidad.

 

 

 

 

 

 

 

EL INICIO DEL NOVIAZGO DE LOS HIJOS

 

TEMA:

            El noviazgo de los hijos.

           

OBJETIVOS:

-       Reflexionar sobre el crecimiento y maduración de los hijos y su desarrollo psico-afectivo.

-       Tomar conciencia del dolor que le cuesta al padre y a la madre el crecimiento de sus hijos y asumir su desarrollo.

-       Reflexionar sobre la importancia de dialogar con los hijos cuando éstos inician una relación afectiva.

-       Crear empatía entre padres e hijos.

 

DESCRIPCIÓN:

 

            A través de un escrito jocoso del autor Daniel Samper Pizano, reflexionar sobre lo difícil que aceptar una relación afectiva de los hijos, ya que para ambos genera crisis:

-      Para los padres, el duelo ante el desprendimiento de los hijos, su maduración y su alejamiento afectivo, aceptar la sensación de envejecimiento y el ingreso a otra generación.

-      Para los hijos, la dificultad de asumirse como seres sexuados y reclamar el derecho de vivenciar un proceso afectivo fuera del círculo familiar. La dificultad de enfrentar padres que puedan ser reacios ante el inicio de un «noviazgo».            

PROCEDIMIENTOS:

 

1.      Entregar a cada participante el texto: «Llévate esos payasos ».

 

2.      Una persona lo lee en voz alta (si desea podría dramatizarse).

 

3.      Cada participante responderá:

 

-     ¿Cómo se sintió? (Identificado, retratado…)

-     ¿Por qué le cuesta tanto a los padres aceptar que sus hijos inicien un noviazgo? – Sobre todo a los papás con las hijas.  

-     Cuestione esta afirmación: «Los hijos no deben tener novio o novia cuando están estudiando porque descuidan los estudios».

-     ¿Qué piensa de la siguiente afirmación? «Los hijos deben esperar a tener dieciocho años (18) para tener novio (a)».

-     Cuestione la siguiente afirmación: «Dejar tener novio a las hijas es alcahuetear que se embaracen».

-     Mencione tres enseñanzas que le deja este taller.  

 

4.      Conclusiones:

 

«Llévate esos payasos»

 

            El día en que Juanita cumplió catorce años entré con los payasos para alegrarle la fiesta en el mismo instante en que lo hacían los contratistas de la miniteca cargados de cajas. Todos nos llevamos tremenda sorpresa.

 

-      ¿Quiénes son esos tipos tan raros que vienen contigo? – me preguntó Juanita llevándome aparte.

 

-      ¿Cómo así? – le contesté-. Son los payasos que contraté para tu cumpleaños. Tú y tus amigos van a gozar como enanos con los chistes de Salpicón, Calabazo y Remiendo.

 

Juanita palideció:

 

-      ¡Te enloqueciste! – me dijo impaciente-. Cómo vas a traerme payasos a una fiesta de ¡catorce años! Ya están armando la miniteca y no demoran en llegar los muchachos. Llévatelos de aquí antes de que pasemos un oso olímpico…

 

-      ¿Miniteca? ¿Muchachos? ¿Qué es lo que está pasando? – pregunté casi a gritos.

 

Mientras Juanita corría a terminar de arreglarse porque estaban a punto de llegar los invitados, su hermana María Angélica me explicó con paciencia y comprensión que Juanita estaba cumpliendo catorce años y a esa edad las fiestas se hacen con miniteca, que es un equipo de luces y sonido par amenizar el ambiente, y con muchachos que son unos seres parecidos a los señores pero más jóvenes, con los cuales bailan las niñas.

 

-       ¿Bailan? Alcancé a musitar.

 

-      Yo bailo, Juanita baila, nosotros bailamos, vosotros bailáis, ellos bailan, - me explicó María Angélica con resignación. – Llévate los payasos rápido y el año entrante cuando yo también cumpla catorce, ¡no se te vaya a ocurrir aparecerte con mago o marionetas!

 

Esta fue, más o menos, la abrupta manera como me precipité en lo que debe ser la edad madura. Ocurrió hace pocos meses y todavía no he logrado entender cómo yo, un tipo juvenil y tan alegre, pudo haber sido tratado de esa manera por la vida. Yo me limité a tener una hija recién nacida y cachetona hace catorce años y hoy la muy ingrata se va de fiestas y, en vez de payasos, que le fascinaban antes prefiere una reunión donde bailan con muchachos.

 

Pero eso era apenas el comienzo. Pocos días después, al regresar del trabajo, me encontré con que la sala estaba invadida por dos jovencitas de blue jeans y suéter. Pensé que eran estudiantes de la Nacional que querían conspirar con mi ayuda, pero Juanita logró desviarme a tiempo hacia la cocina y me contó en voz baja:

 

-      Son Luís Felipe Vargas y Germán Rueda, que viene a visitarme. Salúdalos amablemente y si quieres convérsales un momento, pero no te instales mucho tiempo: ellos se sienten mal cuando hay grandes.

 

Así traté de hacerlo, obedientemente, pero me dejé llevar por un exceso de amabilidad. Les puse el tema del fútbol – los dos carajitos detestaban el deporte- y hable por espacio de dos horas. Empezaba a examinar la alineación de Brasil en México 70 cuando se pusieron de pie y se marcharon sin decir palabra. Juanita se cogió la cabeza a dos manos y me pidió que nunca más volviera a entablar conversación cuando tuviera visitas. María Angélica la apoyaba en todo, y ahora sospecho que es porque le gusta Luís Felipe Vargas.

 

-      Pues no va ser necesario que me lo repitas – le dije al fin, erguido y digno- porque ningún niñito de éstos vuelve a pisar mi casa. Todos ustedes deberían estar estudiando matemáticas en vez de andar de visitas y fiestas con miniteca. No quiero volver a ver a Luís Felipe Rueda ni a Germán Vargas en los días de mi vida – rematé terminantemente-.

 

Juanita sin inmutarse, se limitó a corregirme muy despacio: «Luís Felipe Vargas y Germán Rueda».

 

Desde ese entonces, la lucha no ha sido solamente contra esos dos envejecedores prematuros de padres, sino que me ha tocado insultar por teléfono a Juan Carlos Navas y amenazar a Guillermo Caicedo con acusarlo ante el rector.

 

-     Esto es el colmo – me dijo Juanita llorando después que azucé el perro contra Pedro Vásquez-. A todas mis amigas las dejan ir a cine con muchachos los sábados y tú ni siquiera permites que vengan a visitarme.

 

-     No me importa lo que hagan tus amigos – le contesté-. Seguramente son hijas de unos viejos de 40 años que se resignaron a la artritis y a los dolores agudos de próstata. Yo todavía me siento joven. Juego fútbol bastante bien, tengo fama entre mis amigos como bailarín de salsa y los desconocidos no me dicen don Daniel sino Daniel. No acepto que vengan unos pendejos de quinto de bachillerato a envejecerme. Punto.

 

Luego supe que el papá de Claudia es un año más joven que yo; que le lleva varios meses al de Ana María y que fui compañero de curso de Silvia, la cual se ennovió con Luís Felipe Vargas después de darle calabazas a Pedro Vásquez, según me lo explicó en detalle María Angélica para tratar de convencerme de que le permitiera a Guillermo Caicedo visitar a Juanita. No di el permiso y de paso negué también en de una fiesta. Pero como la mamá resolvió desautorizarme, acepté impartir mi bendición a la fiesta, con la condición de que yo iría a recoger a Juanita a las doce de la noche.

 

-      Creo que me estás confundiendo con la Cenicienta – observó atrevidamente-. A esa hora ni siquiera han servido la comida.

 

Pese a mis advertencias, una tarde llegué y encontré que estaban Guillermo Caicedo y Germán Rueda visitando a Juanita. Derrotado ante la tenaz evidencia de la edad, salí en busca de Daniel, mi hijo de ocho años, a quien encontré jugando en el parque con Liliana Gutiérrez, una niña vecina. El inocente espectáculo me devolvió algunos de los arrestos perdidos y sentí que no podía dejarme vencer por esa agobiadora carga anímica que representa ser padre de adolescentes. En adelante iba a ser mucho más próximo a Daniel, receta salvadora para recuperar terreno en la lucha con el tiempo. Volví a sentirme joven, enamoradizo y deportista. Pero no duró mucho. Al día siguiente sonó el teléfono y se oyó una voz de muñeca que preguntaba por Daniel.

 

-       ¿Quién lo necesita? – pregunté con tierna curiosidad.

 

-      Liliana – contestó la voz. Y después de una pausa de tres segundos reiteró con firmeza: Liliana, la novia de Daniel.

 

-      Desde mi silla de ruedas psicológica ando buscando a Luís Felipe Vargas, a Germán Rueda y a Pedro Vásquez para matarlos. Pero sobre todo a Liliana Gutiérrez, ese monstruo de siete años que quiere llevarse a mi hijo y privar a un pobre anciano de su único apoyo.

 

Daniel Samper Pizano

            

PISTAS PARA LA REFLEXIÓN:

-      El crecimiento y desarrollo psico-afectivo de los hijos es un proceso lento que, en ocasiones, sorprende desapercibidos a los padres. Estos experimentarán un «duelo» por la pérdida que les significa dejar al niño para dar paso al adolescente, al joven y luego al adulto. Este duelo no es fácil. Causa dolor, de ahí su nombre; por tanto, los hijos deberán comprender que a sus padres también les cuesta desprendimiento.

 

-      Es necesario tener presente que, como personas, nos desarrollamos integralmente; la parte física va unida a la parte emocional. Los jóvenes necesitan madurar su componente emocional de manera pausada y natural, por tanto se necesita que los padres no se opongan al inicio de la vida afectiva, a las amistades de chicos y chicas, a fin de facilitarles esta maduración.

 

-      Los padres no deben asumir posturas represivas frente al inicio del romance de los hijos, ya que se presentarán consecuencias contraproducentes cono acentuación del capricho por ellas, y el distanciamiento de la familia en el momento en el que más necesitan de su apoyo y consejo.