¿PORQUÉ LOS PADRES, NO PUEDEN SER
AMIGOS DE LOS HIJOS?
A muchas personas les molesta el hecho de que los psicólogos digamos que
el padre que sea más amigo que papa de sus hijos, los deja huérfanos. En cierta
medida esta afirmación tan rotunda podría generar una crítica dado que se
opondría a un trato afable entre padres e hijos dentro de una relación amistosa
y cercana muy deseable
Pero una mirada detenida de la relación de amistad nos lleva a
analizar a esta en las siguientes dimensiones:
1-
La amistad solo se da entre iguales. Está demostrado que cuando existe
alguna afinidad es más probable que la empatía pueda construirse como elemento
esencial de la amistad. Entre padre e hijo no habrá ni podrá existir. El papa
le lleva distancia al hijo, o debe llevarle, porque es quien le marca pautas,
señala metas y se convierte en un modelo.
2-
La amistad supone una cierta complicidad, dos amigos o amigas en cierta
forma se cubren la espalda, se ayudan, se guardan secretos.
Un papa nunca alcahuetea nada a su hijo o hija, no le permitirá
nada que contravenga las normas, salvo excepciones en que no constituya asuntos
graves y sea un pacto de camaradería cálida.
3- En la amistad no existe
dependencia ni jerarquía. No hay quien manda ni quien obedece. El papa deberá
ser la autoridad, la norma y quien imparte justicia en la casa. Las normas
permiten al hijo un referente importante, y le generan una sensación de
seguridad interior. La carencia de estas puede llevarle a la psicosis, la
anomia y la delincuencia
4- La amistad es una
relación de afabilidad, cercanía y afecto en círculos diferentes a la familia.
Ser padre no conlleva necesariamente la actitud distante, autoritaria o
arrogante. Se puede ser un padre amistoso, cercano, afable y cariñoso sin
perder el rol.
Estamos viviendo una época en la que la gente no quiere envejecer.
Se desea permanecer en una eterna juventud sin asumir los roles que la edad y
los compromisos plantean. Mantenerse bien con alta autoestima no necesariamente
es esconder las arrugas y las canas.
Muchas personas quieren ser considerados padres “chéveres”, por sus
hijos y los amigos de estos y por esa razón no asumen su autoridad negando los
permisos y salidas cuando se deba hacer o haciendo las reconvenciones y castigos
correctivos con la consecuente “malacara” y desaprobación de ellos.
Es verdad que administrar justicia y educar a los adolescentes de
hoy desgasta y genera momentos de tensión con ellos, pero solo el papa o la
mama que esté dispuesto o dispuesta a aceptarlo ayudara a construir hijos e
hijas ajustados a las normas
Los padres de hoy tenemos la disyuntiva de ser amigos de nuestros hijos,
y ser calificados por ellos como “ papás o mamás bacanos” y por
ello tenemos que soportar el cuarto en que duermen en un estado muy
parecido a un “chiquero”, con parrandas en la casa, salidas y entradas a
cualquier hora con deterioro de nuestro sueño, daños en el carro los fines de
semana, detrimento en el presupuesto para los gastos de las salidas de ellos y
su ropa nueva para estar a la altura de sus amigos y amigas;, en fin, de
convertirnos al final en subalternos de ellos, responsables de su embarazos no
planeados, pérdidas del año escolar, daños en bienes ajenos, consumo y adicción
de sustancias psicotoxicos, agresión a adultos superiores del colegio y/o
universidad.
Y la otra cara de la moneda es tomar nuestro lugar, ser autoridad,
mantener el respeto en la casa y con todo lo que en ella existe. Librar a
nuestros hijos de los peligros y daños que pudiera ocasionar u ocasionarse.
Atraer sobre nosotros la mirada mustia y descalificadora de ellos y de sus
amigos y por lo tanto ser calificados como “anti chévere”
Es que al final a nadie le va a gustar que le nieguen lo que desea, y
que lo controlen y lastimosamente quien debe hacerlo es precisamente quien más
ama al hijo: El papa y la mama.
Ser padre o madre es un rol existencial que trae ya determinadas las
reglas del juego, nosotros solo tenemos que decidir si las asumimos o no, pero
sin medianías, sin media tintas. Ello no excluye el afecto, la comprensión, el
dialogo y las excepciones cuando son razonadas y justas
OSCAR SUAREZ
Oscarsuarez7.blogspot.com
El análisis del
texto de Óscar Suárez plantea un debate crucial sobre los roles parentales y
cómo deben equilibrarse autoridad y afecto en la crianza de los hijos. La idea
central gira en torno a la imposibilidad de que los padres sean, al mismo
tiempo, amigos en el sentido más pleno del término. A continuación, se
desglosan los principales puntos de reflexión expuestos en el texto:
1. La amistad y la
desigualdad de roles
- Amistad entre iguales: Según Suárez, la amistad se basa en una relación entre iguales,
donde ambas partes tienen el mismo nivel de autoridad y responsabilidades.
En la relación padre-hijo, esto no es posible porque el padre tiene un rol
superior como guía, modelo y proveedor de normas.
- Distancia generacional y
jerarquía: La diferencia de edad y
experiencia coloca al padre en una posición que debe mantenerse, no para
generar distancia emocional, sino para cumplir con su función de tutor y
formador.
2. Complicidad y
límites en la amistad
- Complicidad limitada: Mientras que los amigos pueden encubrirse mutuamente o mantener
secretos, los padres tienen la responsabilidad de corregir y establecer
límites. Esta relación no permite la complicidad ilimitada que caracteriza
a los amigos.
- Normas y correcciones: El autor enfatiza que los padres no pueden "alcahuetear"
comportamientos inapropiados porque esto genera la falta de normas, lo que
puede tener graves consecuencias en la formación del carácter de los
hijos.
3. Dependencia y autoridad
- Rol de autoridad: Los padres deben ser la figura de referencia en cuanto a normas y
disciplina. Según Suárez, la ausencia de autoridad en el hogar puede
generar consecuencias graves, como inseguridad, desobediencia, y en casos
extremos, conductas delictivas.
- Sensación de seguridad: La presencia de normas y límites da al hijo un marco de seguridad
psicológica y emocional. Esto no significa autoritarismo, sino firmeza
con afecto.
4. Afabilidad y
cercanía no excluyen la autoridad
- Padres amistosos, no
amigos: Se puede ser un padre
cariñoso, cercano y afectuoso sin perder la autoridad. Esto implica
escuchar a los hijos, dialogar y ser empático, pero sin ceder el rol de
guía y protector.
- Dilema de los padres
modernos: Muchos padres buscan ser
“chéveres” o populares entre sus hijos y sus amigos, lo que a veces lleva
a la renuncia de su rol disciplinario. Esto puede derivar en un hogar sin
límites claros y con consecuencias negativas tanto para los hijos como
para los padres.
5. Cultura actual
y rechazo a la autoridad
- Resistencia al envejecimiento
y la autoridad: Suárez observa una
tendencia cultural en la que los adultos evitan asumir roles maduros,
incluyendo el de ser figuras de autoridad en sus familias, a favor de
mantener una imagen juvenil y despreocupada.
- El desgaste de educar: Ser un padre que impone normas y disciplina puede generar
conflictos y rechazo por parte de los hijos, pero es una responsabilidad
inherente al rol parental.
6. Consecuencias
de renunciar al rol parental
- Hijos sin límites: Un padre que abdica de su rol disciplinario y permite conductas
irresponsables puede contribuir a consecuencias graves, como embarazos no
deseados, adicciones o comportamientos antisociales.
- La otra cara de la
moneda: Asumir el rol de
autoridad implica aceptar el descontento momentáneo de los hijos, pero a
largo plazo, fomenta adultos responsables y con valores sólidos.


