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domingo, 28 de diciembre de 2025

Cuando el sistema falla: transferencia, contratransferencia y la urgencia de formar humanamente a quienes ejercen funciones de cuidado y autoridad








 

En días recientes se ha viralizado un video de alto impacto emocional en el que se observa a un médico, de aproximadamente 35 años de edad, agrediendo físicamente a una persona que se encontraba acostada en una cama hospitalaria, conectada a dispositivos que asistían su respiración. De acuerdo con el material audiovisual difundido, la persona agredida era paciente del hospital por problemas respiratorios. Los hechos habrían ocurrido en el Indira Gandhi Medical College and Hospital (IGMCH), anteriormente conocido como Himachal Pradesh Medical College, institución pública ubicada en el sector de Snowdown, Lakkar Bazaar, Shimla, Himachal Pradesh, India.

Desde una mirada superficial o desprevenida, esta escena podría interpretarse como una reacción humana e impulsiva por parte de un profesional de la salud sometido a altos niveles de estrés laboral, sobrecarga emocional y exposición constante a conductas agresivas, desobligantes o provocadoras por parte de algunos pacientes. Es innegable que el personal médico y asistencial enfrenta cotidianamente situaciones de gran exigencia emocional, frustración y desgaste psíquico.

No obstante, una lectura más atenta y especializada, particularmente desde el marco teórico del psicoanálisis, permite evidenciar una problemática mucho más profunda: una falencia estructural del sistema médico y de la red hospitalaria, relacionada con la insuficiente capacitación emocional, psicológica y relacional del personal que interactúa directamente con el público.

Desde el psicoanálisis, es ampliamente conocido el fenómeno de la transferencia, entendido como el proceso mediante el cual el paciente proyecta sobre el profesional de la salud —o sobre cualquier figura investida de autoridad institucional— emociones, afectos, temores, frustraciones y conflictos inconscientes que no se originan necesariamente en la relación actual, sino en experiencias previas significativas. En contextos hospitalarios, estas transferencias suelen intensificarse debido a la vulnerabilidad física, el miedo a la enfermedad, la dependencia y la angustia frente a la posibilidad de muerte o deterioro.

De manera complementaria, se encuentra el fenómeno de la contratransferencia, que hace referencia a las reacciones emocionales —conscientes e inconscientes— que el profesional experimenta frente al paciente. Cuando estas respuestas no son reconocidas, elaboradas o contenidas adecuadamente, pueden derivar en conductas impulsivas, defensivas o incluso violentas, como expresión de un desborde emocional no tramitado.

En este sentido, la conducta observada en el video no puede ser comprendida únicamente como una falla individual, sino como el resultado de un sistema que no garantiza procesos continuos de formación, supervisión psicológica y autocuidado emocional para sus profesionales. La ausencia de espacios de reflexión clínica, acompañamiento terapéutico y capacitación en manejo de emociones y relaciones humanas incrementa el riesgo de actuaciones contratransferenciales dañinas.

Pese a lo anterior, es fundamental subrayar que la responsabilidad ética y profesional recae directamente en el médico, quien, por su formación y rol, tiene la obligación de regular sus reacciones emocionales, reconocer sus límites y actuar conforme a los principios de respeto, dignidad y no maleficencia. Sin embargo, esta responsabilidad individual debe ir acompañada de una responsabilidad institucional, en cabeza de los directivos y administradores, quienes deben promover una capacitación permanente e integral de todo el personal.

Esta necesidad de formación no se limita exclusivamente al área médica o asistencial. Por el contrario, se hace extensiva a todos los sectores que interactúan con población vulnerable o en situación de alta carga emocional, tales como el sistema de justicia, entidades administrativas, fuerzas de seguridad, servicios sociales y demás entes públicos. La comprensión de los fenómenos de transferencia y contratransferencia resulta crucial para prevenir conflictos, abusos de poder, actos de violencia institucional y vulneraciones de derechos humanos.

En conclusión, situaciones como la observada en el video evidencian la urgencia de repensar los modelos de atención al público, incorporando de manera sistemática la formación psicológica, psicoanalítica y humana del personal, no solo como una medida preventiva, sino como un compromiso ético con la dignidad de las personas atendidas y con la salud mental de quienes ejercen funciones de cuidado, control o justicia.